|
El huevo: ¿Es bueno o malo para la salud?
|

Muchos mitos y leyendas han rodeado la imagen del huevo en
las civilizaciones de todos los tiempos.
|
|
|
Las tribus antiguas se alimentaban de
los huevos de animales salvajes que ocasionalmente encontraban. Mucho más
tarde, hacia el 2500 antes de nuestra era, la domesticación de las aves hizo
más cercano y accesible la obtención de este apreciado alimento.
El huevo tradicionalmente ha sido símbolo de fertilidad y
vida en muchas culturas e, incluso, se lo ha relacionado con aspectos religiosos
como la resurrección. Un ejemplo contemporáneo de esa relación es su presencia
en rituales comola Pascua
y el Año Nuevo, donde se regalan huevos de chocolate o decorados con motivos
atractivos que simbolizan un renacimiento de la vida.
Los huevos de gallina son los más comunes, populares y
económicos; sin embargo, existen otras aves cuyos huevos también son
consumidos, aunque no son populares en nuestro medio. La codorniz, el pato, la
oca, la pava y la avestruz son las más conocidas; los huevos varían muchísimo
de tamaño, color, sabor y precio, dependiendo de la producción de cada zona y
país.
Propiedades nutricionales del huevo
Después de muchas investigaciones realizadas con el fin de
determinar si el huevo era un alimento adecuado para la salud, se pudo comprobar que sí
la beneficia, ya que posee numerosos nutrientes esenciales para el
correcto funcionamiento del organismo.
Además de ser un alimento nutritivo, el huevo es fácil de
preparar, totalmente natural, versátil y muy económico.
Incluso el huevo resulta un buen aliado a la hora de bajar
de peso, ya que aporta muy pocas calorías pero genera una gran sensación de
saciedad. En este sentido, la clara aporta 17 calorías, pero posee un excelente
perfil proteico y numerosas vitaminas y minerales.
En cuanto a la yema tiene un contenido total de grasa de
entre 4 y 4,5 grs. por unidad, de los cuales sólo 1,5 gr. son grasa saturada
(relacionado con el colesterol malo) y el resto insaturada (predominan las grasas monoinsaturadas vinculadas al colesterol bueno). Es decir, promueve el aumento de colesterol bueno y no el malo como se creía en décadas pasadas.
También posee numerosas vitaminas y minerales (A, E, D, ácido
fólico, B (B2, B6 y B12), hierro ,fósforo y zinc).
Recetas saludables con el huevo
Tortilla de huevos
con queso de cabra y pesto
Ingredientes
1/2 de taza de semillas de soya
4 claras de huevos grandes orgánicos
1/2 taza de queso cottage sin grasa
1/4 de taza de queso de cabra desmenuzado
1 1/2 cucharadas de pesto de albahaca preparado
1 cucharada de albahaca fresca picada
4 tajadas tostadas de pan de grano entero
Mermelada de fruta orgánica (opcional)
Poner una sartén grande a fuego medio hasta que esté
caliente. Cubrir ligeramente con un aceite para cocinar; agregar las semillas
de soya y cocinar hasta que esté dorado, entre 2 y 3 minutos.
En un recipiente mediano, batir las claras de huevo con el
queso cottage, poner la mezcla en la sartén y remover con las semillas. Cocinar
sin revolver por 2 minutos hasta que se asiente en el fondo. Con suavidad,
levantar los bordes de la tortilla con una espátula, para permitir que la
mezcla todavía cruda se dirija a los bordes y se asiente. Cocinar por 2 minutos
más o hasta que el centro esté asentado. Agregar el queso de cabra y el pesto;
llevar la mezcla al centro de la tortilla.
Con una espátula grande, doblar la mitad de la tortilla
sobre el relleno. Bajar el fuego, cocinar por 2 minutos más o hasta que el
queso se derrita y el centro esté asentado. Usar la espátula grande para cortar
la tortilla por la mitad; llevar a los platos y cubrir con albahaca. Servir con
tostadas y, si quiere, con mermelada.
Recomendaciones para su consumo y conservación
Los huevos son un alimento perecedero y deben guardarse en
su envase y en la parte principal del frigorífico (nunca en la puerta). De este modo se conservan mejor y no absorben
olores ni sabores de otros alimentos a través de sus poros.
Comprobar la fecha de caducidad al comprarlos y antes de
consumirlos. Guardados en el frigorífico suelen durar aproximadamente un mes
desde la puesta.
Elegir siempre huevos sin manchas, restos de heces o plumas
y con la cascara íntegra, sin grietas o roturas.
Dado que los huevos poco frescos y tratados con antibióticos
se vuelven más resistentes a bacterias como la salmonella, no deben comerse
crudos.
Lavarse las manos y limpiar utensilios, equipo y zonas de
trabajo con agua jabonosa antes y después de cocinar huevos (y otros
alimentos). Los recipientes y utensilios empleados para mezclas de huevos
crudos deben lavarse bien antes de volverse a utilizar, incluso aunque sea para
nuevos huevos crudos.
Los platos y bebidas de huevos fríos deben mantenerse en
hielo.
Los platos de huevos cocinados no deben estar fuera de la
nevera más de dos horas.
Vínculos patrocinados
Conozca también
Recetas saludables para combatir la hipertensión
Cómo bajar el colesterol malo con recetas saludables
Desea conocer más recetas de cocina caseras, fáciles y rápidas
|