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¿Por qué ocurren las alergias alimentarias y qué hacer al respecto?
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Las alergias a los alimentos ocurren cuando el sistema inmunitario, encargado de defender el
organismo, confunde las proteínas de un alimento con un invasor que podrían
enfermarnos y lanza un ataque.
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Dependiendo
del tipo de alimento que se ha consumido y del organismo de cada persona,
las consecuencias pueden ser congestión nasal, trastornos digestivos, comezón,
hinchazón de la boca y las manos e incluso problemas para respirar.
Hasta
alimentos saludables como la leche baja en grasa o el trigo son capaces de
provocar este tipo de reacción.
Las
alergias alimentarias se dan más frecuentemente en los niños y desaparecen al
crecer. Sin embargo, existen algunas personas que sufrirán durante toda su vida
de alergias alimentarias principalmente de cacahuates (maníes), los mariscos,
los huevos, la soya, el trigo, etc.
Es
importante observar que las alergias alimenticias, en términos generales, son
hereditarias. De hecho, si el padre o la madre de alguien tiene una alergia a
un determinado alimento, la probabilidad que el hijo desarrolle una alergia
semejante se incrementa de un 20 a un 30 por ciento. Si ambos padres son
alérgicos, este riesgo se eleva a un 40 ó 70 por ciento.
Muchas
investigaciones se han realizado con el fin de determinar las causas de este
tipo de alergia. En este sentido, se ha podido observar que para evitar
el desarrollo de las alergias alimenticias se debe evitar dar alimentos sólidos
a los bebés hasta los 6 meses de edad y evitar la leche de vaca hasta que
cumplan al menos un año. Además, el huevo debe evitarse hasta después de que
hayan cumplido 2 años y no deben comer pescado ni cacahuates hasta que tengan
3.
Otros
estudios han demostrado que los bebés a los que se les da pecho obtienen la
flora intestinal de la leche de sus mamas y eso los ayuda a formar sus sistemas
inmunitarios que los protegen de las alergias.
¿Cómo comer con confianza?
Leer las etiquetas de los productos
Una medida para prevenir las reacciones alérgica provenientes de lo que comemos
consiste en leer con cuidado las etiquetas de los productos.
Nunca
se debe suponer automáticamente que un producto dado no contiene el ingrediente
dañino. Si sé es alérgico al cacahuate, por ejemplo, es obvio que no debe
comer crema de cacahuate (mantequilla de maní). No obstante, es posible
encontrar cacahuate en polvo en muchos alimentos más, por ejemplo, los
chocolates.
Para
complicar aún más las cosas, las industrias de alimentos a veces sorprenden a
sus clientes modificando los ingredientes de sus productos. El hecho de que un
alimento no contenga el ingrediente dañino actualmente no significa que nunca
será así. Hay que seguir leyendo las etiquetas.
Consumir
alimentos probióticos que contenga lacto-bacilos Se ha podido observar
que algunas personas que sufren de este tipo de alergias, al consumir probióticos
disminuyen los síntomas, pero debe ser consumido durante cierto tiempo que
puede ser hasta un año. Se recomienda
obtener los probióticos de los alimentos, entre ellos el yogur, el suero de
leche y la leche de soya en lugar de comprar suplementos.
Aprender
el vocabulario común de ciertos alimentos procesados. En el mundo del procesamiento de los
alimentos, en ocasiones, se les asigna a los alimentos nombres un poco
especializado. Si una persona tiene, por ejemplo, una alergia a los lácteos, no
tardará en averiguar que ciertos ingredientes, como la caseína (casein) y el
suero (whey), son tan peligrosos como un vaso de leche. En este sentido, se recomienda solicitar a un
doctor alergólogo que suministre una lista completa de los productos e
ingredientes y sus complicados nombres.
Tener
cuidado a la hora de comer en restaurantes Aunque se conozca cuáles alimentos se
deben evitar, comer en restaurantes significa que no se puede tener un control
pleno del contenido de los platos. Por
esa razón, resulta una buena idea pedir al mesero que interrogue al cocinero.
Hay que hacerle preguntas acerca de los aceites, los condimentos y cualquier
otro ingrediente que pueda causarle problemas.
Una
manera de asegurar que la cena no se convierta en una desagradable sorpresa es
explicándoles a las personas la gravedad de la alergia. Deben estar advertidas
del peligro de que la enfermedad se manifieste no sólo por probar ciertos
ingredientes sino también por el contacto con los objetos tocados por estos
ingredientes, como parrillas, cucharas y tazones (recipientes) de cocina. Una
vez que entiendan la verdadera gravedad de la situación, pondrán más atención a
lo que colocan en el plato.
Sustituir
alimentos Algunos alimentos son muy fáciles de eliminar porque se les puede sustituir
con relativa facilidad. Las personas alérgicas a la leche de vaca, por ejemplo,
frecuentemente cambian a leche de soya o de arroz. Estos productos con
frecuencia están enriquecidos con calcio, de modo que se obtienen los beneficios
de la leche sin sus problemas.
En
cuanto al pan de trigo, se puede sustituir por pan elaborado con harina de arroz, por
ejemplo, pero no sabe igual que el pan de trigo ni tiene la misma textura.
Algunas opciones
Recetas saludables para la alergia alimentaria
Yogur de banana
Ingredientes
1 litro de leche desnatada.
1 yogur desnatado
250 g de banana
Preparación:
Hervir la leche hasta 60 °C. Mantener cociendo
a esa temperatura, y batir tres minutos con la batidora. Añadir el yogur y
continuar batiendo la mezcla.
Seguir la cocción durante un minuto
más, y batir bien la mezcla. Retirar. Dejar tapada la leche con el yogur en una
nevera durante ocho horas.
Agregar las
frutas del bosque a la mezcla antes de servir para que el yogur coja su sabor.
Presentar en vasitos.
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