La sandia: Una refrescante fuente de salud
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La sandía es originaria del África tropical y del Sur y tiene
una corteza fuerte de color verde manchada y su pulpa es de color rosado
intenso; contiene muchas semillas.
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Aunque la gran mayoría de personas considera la sandía como
una fruta, en realidad, pertenece a la familia de las cucurbitáceas u hortalizas,
como la calabaza, el melón o el pepino.
La sandía puede alcanzar hasta los 10 kilos de peso y
existen más de 50 variedades. En la actualidad, se pueden encontrar en el
mercado sandías sin pepitas o cuadrada.
Las propiedades nutricionales de la sandía
En el aspecto nutricional, la
sandía, aunque parezca sorprendente, sólo aporta 16 calorías por cada 100 gramos haciendo que
se convierta en una verdadera aliada a la hora de adelgazar.
Además contiene tiamina, riboflavina, niacina, hidratos de
carbono, celulosa, vitaminas A, (408 unidades) B1, B2, y C, calcio, fósforo,
hierro, potasio, sodio, magnesio, azufre, silicio, cloro, potasio (110 mg) y
ácido fólico.
Las propiedades curativas de la sandía
En cuanto a sus propiedades curativas
contiene licopeno, una sustancia antioxidante que protege el organismo frente a
algunos tipos de cáncer.
Además, posee una gran cantidad de fibra lo que permite
combatir el estreñimiento y también tiene una gran composición líquida
(aproximadamente el 93%). La sandía
actúa sobre el riñón permitiendo que aumente la producción de orina siendo
ideal su consumo para quienes padecen de problemas de cálculos renales, ácido
úrico o retención de líquidos.
Sin embargo, debido justamente a ese elevado contenido de
agua, puede causar malestar si se consume después de las comidas, ya que diluye
los jugos gástricos y retrasa la digestión.
Por ello, resulta mejor tomarla en ayunas o a primeras horas de la
mañana.
Debido a que es una fuente natural muy rica en L-arginina,
un aminoácido que evita la formación de trombos, se recomienda beber diariamente
un vaso de zumo de sandía durante un periodo de tres semanas para disminuir la
tensión arterial siendo un tratamiento eficaz para prevenir la hipertensión.
No conviene su consumo por parte de las personas que sufren
trastornos del hígado vesícula biliar, dispepsia, cólicos, diarrea o dilatación
del estómago.
Recetas saludables con la sandía
Jugo curativo #1: Para bajar el ácido úrico
Ingrediente
½ sandía pequeña
Preparación
Lavar la sandía entera y extraer la mitad de la pulpa madura. Procesar en el extractor. No necesita añadir
agua, ya que la pulpa sola producirá bastante de su propio jugo. Luego, pasar el jugo por un colador de alambre para retirar
las semillas y tomar un pequeño vaso al día.

Jugo curativo #2 Para combatir la retención de líquidos
Ingredientes
1 rebanada de sandía
3 granadas
Hojas de menta
1 limón
Preparación
Lavar la sandía y cortar una rebanada. Lavar las granadas y picarlas. Lavar el limón
y las hojas de menta. En el caso del
limón, partir y extraer su jugo. Colocar
los ingredientes en la licuadora y batir por unos segundos. Tomar un vaso por
la mañana, dos o tres veces por semana.
Recomendaciones a la hora de su adquisición
Para saber si una sandía está en su punto, conviene
adquirir una mitad. Si la pulpa tiene un
color rojo intenso, entonces es el momento de consumirla. En caso que se compre entera, es necesario
golpear la dura corteza con los nudillos y si emite un sonido hueco, es que
está madura.
Si se ha comprado entera, se puede conservar sin problemas
varios días a temperatura ambiente. Sin
embargo, al abrirla, es necesario guardarla en la parte baja de la nevera bien
envuelta con el fin de que no pierda el agua ni sus propiedades.
Se puede consumir en forma de sorbetes, helados y zumos. Igualmente, se puede conservar en forma de
mermeladas.
No se aconseja usarla para cocinar, ya que su pulpa se puede
volver acuosa y harinosa.
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