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El cáncer del colon y el enfoque de la medicina natural
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Muchas investigaciones realizadas durante décadas han podido
demostrar que una buena alimentación juega un papel importante para mantener
nuestra salud y que, de esa misma manera, una nutrición pobre propicia el desarrollo
de muchas enfermedades siendo una de ellas el cáncer del colon o cáncer
colorrectal.
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Esta relación estrecha entre alimentación y cáncer del colón
es debido tal vez al hecho que el colon es una parte del cuerpo humano que se
mantiene en contacto por mucho más tiempo con los alimentos que se
ingieren.
Otro factor vinculado directamente con la nutrición y el
riesgo de contraer el cáncer de colon consiste en el consumo de grandes
cantidades de grasa y aunque ésta por sí misma no es cancerígena, su
metabolismo puede dar lugar a sustancias productoras de cáncer.
Esto se debe a que cuando se digiere las grasas, la vesícula
biliar libera grandes cantidades de bilis, la cual pasa por el intestino
delgado hasta su llegada al colon. Una vez allí, se mezcla con ciertas
bacterias que convierten los ácidos biliares en ácidos biliares secundarios y
es este elemento que puede provocar ulceraciones y tumoraciones cancerosas.
Entonces, qué medidas preventivas debemos tomar para evitar
esta enfermedad?
Como primera medida preventiva es necesario disminuir el
consumo de grasas especialmente la saturada.
Otro aspecto preventivo consiste en ingerir alimentos ricos
en fibra vegetal, ya que ésta provoca que el bolo fecal se mueva con mayor
rapidez por el intestino, disminuyendo con ello el tiempo en que el colon está
en contacto con los residuos de los alimentos.
Además, reduce la concentración de ácidos biliares secundarios y otros
elementos cancerígenos potenciales.
La fibra también aumenta la acidez del colon haciendo que
éste sea menos propicio para las bacterias anaeróbicas el colon y el recto.
Los especialistas recomiendan que cada persona consuma a
diario un promedio de 20 a 30 gramos de fibras lo que equivalen a 1 taza de
cualquier cereal rico en fibra; 3 rebanadas de pan integral o el de centeno; 4 raciones
de verduras crudas como el brócoli, la coliflor y la col; y 2 porciones de
frutas.
Sin embargo, si usted no está acostumbrado a ingerir grandes
cantidades de fibra, debe introducirlos paulatinamente en su dieta y debe
aumentar, a la vez, las ingesta de líquidos, ya que, de lo contrario, podría
sufrir de diarreas, espasmos o retortijones del estómago.
Además de los aspectos mencionados anteriormente, existen
otros que deben ser tomados en cuenta para disminuir el riesgo del cáncer del
colon como los siguientes:
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Reducir la ingestión de carnes rojas las cuales deben ser sustituidas
por pollo o pescado.
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Caminar con regularidad (como mínimo durante media hora al
día).
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Acudir a su médico regularmente para realizar un examen clínico preventivo principalmente si:
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Tiene más de 40 años de edad
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Tiene antecedentes familiares de cáncer colorrectal (u otras
enfermedades del colon y el recto).
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Sufre de colitis ulcerativa crónica.
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Ha tenido pólipos o cáncer colotrectal anteriormente
Es importante acudir inmediatamente al médico si se observaalguno de los siguientes síntomas:
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Cambios radicales de sus hábitos de evacuación de los
intestinos (es decir, si usted observa que se presenta constipación o diarreas
súbitas).
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Cambios en el color de las heces fecales, diámetro habitual o
la presencia de sangre roja y brillante.
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Molestias abdominales persistentes.
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Sensación urgente de defecar y, cuando lo hace, siente
dolor.
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Sensación que no se ha evacuado totalmente los intestinos.
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Pérdida de peso, cansancio o anemia inexplicable.
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