La cebolla: Nutritiva y curativa
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La cebolla, un vegetal bulboso, de sabor acre y tallo muy largo (puede crecer hasta un metro sobre el suelo) es originario de Persia
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Junto con el ajo, la cebolla es muy empleado, en la actualidad, en el mundo gastronómico.
Existen numerosas variedades cultivadas siendo las más comunes las blancas y rojizas. Las primeras son relativamente dulces y se consumen frescas en primavera, mientras que las de color se cosechan en septiembre y octubre y se conservan a lo largo de todo el año.
Propiedades nutritivas de la cebolla
La cebolla contiene cantidad moderada de hidratos de carbono y vitaminas C.
Sin embargo, la cebola es rico en sales minerales como potasio, azufre, fósforo, cloro, calcio, sílice, sodio, magnesio, hierro, aluminio, manganeso, cobre, boro, cobalto, cromo y yodo.
Propiedades curativas de la cebolla
El estudio de composición de la cebolla nos muestra que se trata de un alimento energético y un medicamento protector. A continuación detallamos algunas de estas propiedades:
Contiene alcina Posee el mismo aceite volátil que se encuentra en el ajo -denominado altcina-, que le confiere cualidades antibactericidas y antifungicidas. La alicina origina el lagrimeo que produce la cebolla al ser pelada o cortada. Este principio activo de la cebolla es el que utiliza la homeopatía para el tratamiento de la rinitis, sinusitis y conjuntivitis.
Es sedante Su efecto tranquilizante sobre el sistema nervioso, hace la cebolla recomendable ingerirla en la cena porque nos predispone favorablemente para lograr un sueño tranquilo y reparador.
Despierta el apetito Los beneficios de la cebolla coinciden con los del ajo y al igual que éste, cruda, acompañada con un poco de aceite de oliva, con vinagre o sin él, despierta el apetito.
Antibiótico natural La cebolla tiene propiedades antibióticas naturales, y por esa razón sus efectos son adecuados para el organismo. Además de equilibrar la flora bucal o intestinal, los principios de esta raíz fluidifican y limpian la sangre. Ejece una buen a acción en los ríñones
Recetas saludables con la cebolla
A continuación algunas recetas saludables con la cebolla
Receta saludable #1: Sopa de cebolla
Ingredientes
3 cebollas cabezonas medianas
3 cucharadas de aceite de oliva
4 tazas de caldo vegetal
2 cucharaditas de soya
25 g de harina de trigo
Cortar las cebollas en tajadas delgadas. Calentar el aceite y rehogar por 10 minutos revolviendo para que no se peguen. Deben quedar transparentes. Añadir el caldo y la salsa de soya; revolver.
Cocinar entre 15 y 20 minutos a fuego lento. Colar el caldo y agregar la harina. Mezclar bien y volver a juntar las cebollas y el caldo. Revolver y cocinar 5 minutos más.

Receta saludable #2: Medallones de pollo con cebolla
Ingredientes
6 medallones de pollo
200 g de nuez picada
I cucharada de perejil picado
1/4 de cebolla picada
I taza de crema reducida en grasa
I taza de leche descremada
I taza de caldo de pollo desgrasado
Sal y pimienta al gusto
Aceite vegetal
Acitronar la cebolla en poco aceite, añadir la nuez y el perejil; revolver y cuando las nueces estén brillosas. Adicionar la crema y la leche; cocinar hasta que hierva y retirar. Licuar lo anterior con el caldo, vaciar en la cacerola y cocinar a fuego bajo hasta que hierva y espese.
Sazonar los medallones y fríeir en una sartén con aceite, cuando estén dorados por ambos lados, báñalos con la salsa de nuez. Cocinar 10 minutos a fuego bajo y cuando el pollo esté cocido.

Receta saludable #3: Bisteces encebollados
ingredientes
8 bisteces de res
3 cebollas fileteadas
3 cucharadas de salsa inglesa
Sal y pimienta al gusto
Aceite vegetal
Sazonar los bisteces con sal y pimienta y colocarlos en una sartén con aceite para "sellarlos"; retirar y reservar en otro recipiente. Añadir un poco más de aceite a la sartén y sofrir la cebolla. Cuando comience a dorar, incorporar la carne, bañar con la salsa inglesa y cocinar a fuego bajo hasta que los bisteces estén cocidos.
Recomendaciones
Comprar las cebollas que estén firmes al tacto. También es importante que la piel se vea sin magulladuras o manchas. Una garantía de frescura es un intenso olor.
Evitar comprar cebollas que posean el tallo de color rosado, síntoma de que están pasadas. Observar las raíces: si no están amarillas y se ven secas, es porque no están muy frescas.
Guardar las cebollas en un lugar fresco y seco. También pueden introducirse (bien secas) en bolsas de papel en la nevera. Las bolsas plásticas no resultan muy adecuadas pues tienden a ponerlas blandas.
No refrigerar la cebolla picada porque, en el momento en que se corta, ésta empieza a perder sabor y nutrientes.
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