Aunque ahora con el desarrollo de la neurobiología ha quedado
evidenciado dicho enlace, éste ya había sido estudiado miles de años atrás por
la medicina china donde se observó que la preferencia por determinada comida
(sabor) estaba asociada con marcadas tendencias emocionales.
Sabores y emociones
En este sentido, se pueden clasificar cinco sabores principales en cuanto al comportamiento emocional de las personas.
Salado
Muchas personas estresadas prefieren la comida salada llegando al extremo de abusar compulvisamente de ella. Por eso, los
alimentos salados están asociados con los estados de tensión y de ansiedad. La
sal estimula el riñon y la vejiga y puede,
en exceso, causar retensión de líquido y afectar hasta el corazón.
Dulce
La imperiosa necesidad por consumir alimentos dulces está asociada con la preocupación. Es
importante observar que el sabor dulce
calma la inquietud y el humor excitado, pero también puede llevar a incluso a
la dependencia emocional. Su exceso puede con el tiempo conducir a serios
problemas de salud como la diabetes.
Picante
La comida picante es considerada un excitante físico, ya
que estimula las sensaciones corporales y en dosis moderadas puede compensar un
estado melancólico. Sin embargo, cuando es consumido en exceso, produce
mucha irritación no sólo en términos
emocionales sino también físicos dentro de los órganos.
Ácido (o agrio)
Por otra parte, el sabor ácido o agrio, con moderación, agudizan el
intelecto y promueven el ingenio, pero en exceso puede tener un efecto sobre el
carácter, tornando a la persona áspera y llena de resentimientos.
Amargo
En forma moderada los alimentos de sabor amargo benefician el corazón y el intestino y
por ello se asocia con la alegría y el amor.
Sin embargo, un exceso de este sabor suele estar vinculado con
sensaciones de insatisfacción y frustraciones.
Qué podemos hacer al respecto?
El el caso de las personas con estrés (quienes sufren usualmente de una reducción de las reservas de serotonina que es un neurotransmisor
relacionado con las sensaciones de bienestar emocional y saciedad) con propensión al consumo excesivo de
alimentos salados, pueden compensar esta situación con los hidratos de carbono complejos (pan, arroz,
pasta, cereales) sin mezclarlos con grasas, los cuales ayudan a una producción
eficaz de serotonina lo que mejorar el
estado de ánimo decaído por el estrés y elimina así el consumo excesivo de sal.
En el caso de las personas inquietas o con humor excitado que
generan un hambre por los alimientos dulces, pueden contrarrestar esta
situación aumentando el consumo de cromo el cual es un mineral presente en las legumbres,
el germen de trigo y la levadura de cerveza.
Es conveniente con las personas con tendencia a la comida
picante consuman vitamina B6 y magnesio (abundante en hortalizas y frutos secos),
ya que su carencia puede favorecer la irritabilidad y el desánimo.
Igualmente el complejo de vitaminas B pueden ayudar tanto a
las personas con gusto excesivo por lo ácido y amargo se alejen de esta
dependencia y procuren una alimentación más equilibrada.
Recomendaciones relacionadas con el comer y las emociones
Estos son algunos consejos básicos para que la
comida y nuestras emociones se integren benéficamente.
Otras recomendaciones
Otras recomendaciones relacionadas con la alimentanción saludable son:
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Preferir aumentos frescos, sin aditivos, de estación, mucho mejor si son de origen artesanal o biológico.
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Recuerde que para mantener la salud tanto física como
emocional, es necesario conservar una
armonía en cuanto a los sabores, sin excederse en ninguno de ellos. Un ejemplo de menú sería aquél que incluye pollo
a la plancha con arroz al vapor (salado, agrio, picante) ensalada de lechuga
(amargo) y helado de vainilla (dulce).