Por esa razón, cada vez más son utilizados en
la alimentación actual y se pueden observar en muchos productos distinguidos
con el nombre de “bioticos”.
Sin embargo, surgen las siguientes interrogantes ¿Qué son
exactamente los prebióticos? ¿Cómo benefician la salud? ¿Qué alimentos lo
contienen?
¿Qué son los probióticos?
Los probióticos son microorganismos (más de 400especies de bacterias no patógenas) que ayudan al organismo a la asimilación de
nutrientes y a la eliminación de residuos siendo los más estudiados las
bífidobacterias y las bacterias acidolácticas (lactobacillus CC).
Beneficios de los probióticos
Aunque recientemente se ha dado mucha publicidada las bondades que ofrece los probióticos, hace ya un siglo el investigador
ruso y premio Nobel Metchnikoff había alertado sobre sus beneficios.
En la actualidad, se ha podido confirmar ampliamente
mediante diferentes investigaciones científicas la eficacia de estos microbios
para:
-
Permitir mayor asimilación de minerales, como el calcio,
hierro, manganeso, fósforo, cobre, magnesio y zinc.
-
Mejorar la absorción de los nutrientes como las vitaminas
B1, B2, B6, B12, niacina, biotina, ácido fólico y ácido pantoténico.
Observando todos estos beneficios, no resulta sorprendente que
el empleo de los probióticos se haya convertido en un área de gran desarrollo
para la industria alimenticia.
Alimentos que contienen probióticos
Para que nuestro organismo se beneficie de los probióticos; sólo es necesario consumirlo regularmente a
través de leche fermentada como el yogur, los quesos frescos, el kéfir y
mediante alimentos como las aceitunas, el trigo, el ajo, los melocotones, la
cebolla, la remolacha, las alcachofas, el vino, las frutas y sus zumos, el
chucrut, las levaduras y los escabeches.
Aunque también en los comercios se puede adquirir probióticos
en forma de complementos refrigerados (en líquido o cápsulas) y los preparados
de «secado por congelación» (freeze drying).
En estos casos, se recomienda comprobar la fecha de caducidad, ya que si
han estado almacenados mucho tiempo pierden sus efectos beneficiosos.
Con respecto a las leches fermentadas, en la actualidad no
suele utilizarse el nombre de leche fermentada para referirse a productos como
el yogur, el kéfir, el yogur griego o el bifidus activo. Todos ellos, al
contener probióticos, previenen y curan afecciones digestivas. Son más fáciles
de digerir que la leche no fermentada y aportar proteínas de alta calidad. Igualmente, constituyen una excelente fuente
de calcio, riboflavina, vitaminas A y D, magnesio y zinc. Las de mayor consumo
son el kéfir y el yogur.
El kéfir
En el caso del kéfir, es, tal vez, el alimento fermentado más antiguo que se conoce. Su origen se encuentra en las montañas del Cáucaso. Los
gránulos blancos del kéfir son cultivados en agua o leche pasteurizada a
temperatura ambiente. En el proceso de fermentación, el líquido se espesa y se
llena de proteínas, vitaminas y otras sustancias nutritivas, así como de millones
de microorganismos del tipo lactobacillus caucasicus, que contribuyen a reforzar
las defensas intestinales.
Estos microbios presentes en el kéfir son especialmente
adecuados contra la escherichia coli, bacteria que a veces resulta mortal en
niños pequeños.
Según investigaciones, el kéfir tiene mayor valor nutritivo
incluso que el yogur debido a su abundancia en células digeridas de levadura.
Tomar kéfir con frecuencia aumenta la protección contra infecciones y su
producción posee un costo mínimo.
El yogurt
Se considera que, los probióticos contenidos en elyogur, son los responsable de la longevidad de muchos habitantes en la Europa del Este, donde se
toma desde tiempo inmemorial. Los prebióticos específicamente los lactobacillus
bulgaricus y streptococcus termophi-lus que se encuentran en el yogurt ayudan
en la digestión de los carbohidratos de la leche. Es un alimento de gran poder
nutritivo y presenta elevadas dosis de calcio.
Resulta conviene consumir yogures con etiqueta de «cultivos
vivos» o «cultivos activo» para evitar los productos calentados en su
procesamiento, dado que las temperaturas elevadas destruyen a esta bacteria.
Con base a todo lo anterior, se justifica la incorporación a
la dieta de los prebióticos especialmente durante el crecimiento, embarazo,
lactancia y en los casos en que existen problemas de digestión.