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El té y el café son bebidas beneficiosas o perjudiciales para la salud?
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El té y el café son dos bebidas muy populares alrededor del
mundo.
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Tal vez debido en parte a viejas
tradiciones y también por el gran placer que proporcione al paladar el consumo
de una taza humeante de ambos.
Sin embargo, muchas personas se cuestionan si estas bebidas son verdaderamente beneficiosas o, si por el contrario, tienen efectos adversos
para la salud.
En este sentido, podemos indicar que el café es originario
de las regiones islámicas y fueron precisamente los árabes quienes lo
introdujeron en Europa durante sus invasiones y conquistas. A principios del
siglo XVI, los musulmanes trataron de erradicar su uso, ya que obsrvaron que
quienes lo consumían podráin sufrir de
insomnio y ansiedad melancólica, pero esta campaña no tuvo éxito y su
consumo continuó aumentando.
Estos efectos pueden deberse a que tanto el café como el té
contiene cafeína el cual es un alcaloide o compuesto químico de efectos
estimulantes y su acción sobre el organismo dependerá de la cantidad que se
ingiera en el día.
Por lo general, un par de tazas de café pueden mantener a la
persona alerta, vivaz y bien despierta y según algunos estudios recientes es
capaz de prevenir o combatir hasta los ataques de asma al dilatar los
bronquios. Sin embargo, cuando el
consumo de café es excesivo (alrededor
de cinco o hasta siete tazas diarias) puede alterar considerablemente el
sistema nervioso, las palpitaciones cardíacas y las funciones cardiovasculares.
Si el problema que ocasiona el café proviene de la caféína,
pareciera que la solución más sencilla sería consumir el café descafeinado,
pero éste tampoco logra escapar de la polémica.
Algunos estudios indican que los materiales químicos que se emplean para
el lavado del café con el fin de eliminar la cafeína son cancerígenos.
Muchas mujeres embarazadas o que alimentan sus bebés con
leche materna se preguntan si el consumo del café puede afectar la salud de sus
hijos. Obviamente, parte de la cafeína
que ingiere pasa a la leche materna. Por
ello, el desarrollo normal del niño podría afectarse pues, entre otros
factores, la cafeína disminuye la absorción de hierro, y el recién nacido sólo
empieza a metabolizarla al cabo de varios días de su nacimiento. Por lo que su
consume debe ser reducido a pequeños sorbos diarios o eliminado del todo hasta
que el bebé pueda ingerir alimentos por sí mismo.
En cuanto al té, los expertos sostienen que el tanino que
contiene esta bebida ayuda a prevenir las caries dentales. Inclusive otros mencionan entre sus
beneficios sus propiedades antibacteriales, antivirales, digestiva y su poder
curativo contra las diarreas. Otros estudios brindan algunas evidencias sobre
sus efectos calmantes (principalmente, en el llamado té chino)
No obstante, a pesar de todos estos beneficios, el consumo
excesivo de té puede ocasionar efectos dañinos para la salud debido a su
contenido de cafeína (aunque en menores cantidades en comparación con el café),
y esos excesos también podrían conducir a una constipación intestinal.
Entonces, surge la siguiente pregunta: ¿Cómo se puede
aprovechar los beneficios de ambas bebidas sin perjudicar nuestra salud?
Parece que el secreto se encuentra en la moderación, ya que
tanto el té como el café, ingeridos en exceso, privan al cuerpo de muchos
minerales importantes, entre los que se detacan el hierro y el calcio.
Precisamente, por esta razón se recomienda añadir leche o
limón al té, y leche al café. Estas
mezclas refuerzan el valor nutritivo de ambas bebidas pues, por ejemplo: el
ácido ascórbico (o vitamina C) del limón, hace que los minerales sean más
solubles y más fáciles de absorber.
Asimismo, la leche hace al té más rico en calcio. Sin
embargo, debe hacerse una advertencia: el calcio de la leche mezclada con el té
no es tan soluble como cuando se combina con el café.
Por ello en el desayuno, es aconsejable ingerir una taza de
café o té añadiéndole entre 2 y 5 cucharadas de leche descremada. Este
procedimiento aumenta la ingestión de calcio a 78 miligramos (es decir, la
décima parte de la cantidad mínima de consumo requerida por el organismo).
Igualmente es recomendable consumir en el desayuno café con
algún otro alimento sólido (como por ejemplo el plan) para evitar que esta
bebida causa irritación en el estómago.
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